Hammock, un local vegano en Barcelona

Balancearse en una hamaca para eliminar el estrés, tomar un aperitivo sano y relajante, compartir el momento en tus redes sociales… esto es Hammock!

Imagen Hammock, veganos colg

Dos patios de coloridas hamacas unipersonales separados por una gradería a dos alturas bajo una cortina vegetal se enfrentan a tumbonas circulares de pared y bicis dobles, con mesa de por medio pero “face to face” (es como una bici tándem pero en posición “misionero” y con tapeo vegano). Y es que lo de sentarse “a secas”, en Hammock, simplemente no va. Ahí el asunto es tumbarse, subirse, acurrucarse, mecerse o pedalear, entre fibras y tintes naturales, materiales honestos y acabados rústicos.

Imagen Hammock, veganos colg

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Las hamacas en principio no son para compartir, pero todo lo demás si: Los 360 grados de giro te permiten hablar con el chico de en frente, con el de al lado y con el de detrás que en el nivel más alto de la gradería y tras la hiedra, hace como que no está embobado mirando a la chavala de los shorts de mezclilla, cuyas piernas orgánicamente bronceadas hasta un tono zanahoria atraviesan ahora la circunferencia de hierro “anti-oxidante” que flota sobre la pared de tocho “paint-free”, mientras escribe en su blog “crudi-bohemio” este sitio tan “enteramente libre de toxinas ”.

Imagen Hammock, veganos colg

No hace falta ser vegano para disfrutar de la frescura de este local,  acércate al fabril pero vintage carro refrigerado, pide un “Detox 6-pack” para llevar y diríjete hasta el parque o gimnasio más cercano: el empaque y toda la imagen de Hammock son inconfundibles y seguramente te darán material para fardar entre la tonificada concurrencia.

Imagen Hammock, veganos colg

A nivel estético, como los zumos de fruta, el interiorismo de Hammock va de un colorido siempre natural y cambiante a cargo de las fibras teñidas de las hamacas y de las plantas colgantes que coronan el local;  de texturas contrapuestas que combinan la áspera rugosidad del ladrillo con el brillo del hierro desnudo o la transparencia del cristal; de frescura y calidez  a partes iguales, aportadas por los cementos pulidos, los textiles y la madera respectivamente;  y de una decidida negación del artificio que hubiese intentado “refinar” todo lo anterior bajo capas de lacas sintéticas y haces de luz multicolor. Esto último, como el aire acondicionado o la calefacción, los edulcorantes, los conservantes o todo lo producido en serie, está reñido con la “filosofía” de sus dueños, y si vemos lámparas, mobiliario y elementos decorativo de tipo industrial, es porque probablemente sean estos elementos los que encontraríamos amoblando un establecimiento auténtico, añejo, en el mercado del pueblo o de producción local.

Imagen Hammock, veganos colg

Imagen Hammock, veganos colg

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La filosofía Hammock ahora mismo está de moda. Sin embargo, hay algo innegablemente bueno y eternamente vigente en aquello que la tierra viene produciendo desde que el mundo es mundo; y algo de humildad no exenta de sabiduría en sus dueños por ofrecérnoslo sin aditivos ni filtros y en el corazón de la ciudad

Proyecto: Egue y Seta

Más artículos de: Interiorismo

Publicado el: 02-12-2016

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